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Amparo Hoyo Serrano

Conocí la Escuela de Sensibilidad de Teresa a través de un reto de 7 días para despertar nuestras capacidades sensitivas, en 2024, durante una de esas búsquedas personales que surgen cuando intentamos comprender y dar sentido a lo que sentimos como una certeza profunda en nuestro interior.

Llevaba años acompañando a personas en mi consulta como psicóloga y había aspectos de mi experiencia que intuía con claridad, pero que aún necesitaban una comprensión más amplia y un marco que me ayudara a integrarlos de forma consciente y práctica. Encontrar a Teresa fue una invitación a mirar hacia dentro con mayor profundidad y a reconocer partes de mí que siempre habían estado presentes.

Poco después realicé uno de sus cursos online, que me permitió avanzar a mi ritmo y seguir consolidando estas dimensiones de mi experiencia. Más adelante, tras la pérdida de mi compañero de vida, participé en una práctica de canalización con alumnas de una edición de la formación. Aquella experiencia volvió a mostrarme la importancia de dar espacio a esta dimensión y me llevó a formarme con Teresa en la siguiente edición de la formación para Terapeutas Sensitivos.

Durante ese proceso pude profundizar tanto en mi desarrollo personal como profesional y, al mismo tiempo, conocer de cerca la calidad humana y la nobleza de Teresa. Su capacidad para conectar con lo sencillo, lo humano y la belleza que habita en cada persona crea espacios seguros y profundamente transformadores.

Gracias a ello, el grupo con el que compartí esta formación se convirtió, durante nueve meses, en un espacio de crecimiento basado en el respeto, el apoyo mutuo y la sinergia, algo que pocas veces he encontrado en mi trayectoria formativa. Fue una experiencia enriquecedora en la que cada aprendizaje, conversación y encuentro contribuyó al crecimiento de todas las personas que formábamos parte del camino.

Teresa tiene un don muy especial: acercar lo sutil a la vida cotidiana con naturalidad, humildad y una enorme sensibilidad. Para mí, es una de las personas más conectadas con su alma que he tenido la suerte de conocer.

Si estás leyendo estas palabras y sientes curiosidad o una llamada interior, te animo a darte la oportunidad de conocer sus formaciones. Quizá encuentres en ellas ese espacio que llevas tiempo buscando para comprenderte mejor, crecer y reconectar contigo.

Gracias, Teresa, por todo lo compartido, por tu generosidad y por abrir caminos que ayudan a tantas personas.

Y gracias también a todas mis compañeras de viaje, por cada aprendizaje, cada conversación y cada momento compartido.

Un abrazo muy grande.