Magdalena Romero

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Durante la 1ª semana de septiembre, sentí la necesidad de estar alerta a las sincronicidades que pudieran ir apareciendo en mi día a día con la intención de ir descubriendo mi propósito de vida.

Al convertirme en observadora de mi entorno, me di cuenta de que había mensajes en un video, en un letrero espectacular, en un mensaje de celular, en las triadas numéricas repetidas de números y programas en la radio. Y, así es como apareció Tere Borotau en mi vida, viendo un video con Alex comunica y cuando ella estaba hablando había algo que resonaba en mi cabeza por lo que, ni tarda, ni perezosa, busqué su página en internet y me inscribí al curso con acompañamiento en septiembre.

Esa noche me acosté y pensé ¿Estaré haciendo lo correcto? Y, como decidí confiar cerré los ojos y dije en mi interior, si tú has traído a mi vida a la maestra yo quién soy para ponerlo en duda.

Cuando dio inicio el curso me prometí estar presente los 4 jueves de la tutoría y me repetía momento a momento, HAY TIEMPO PARA TODO; adicional me llegó el dinero para poder pagarlo, así que no hubo la menor duda de que era para mí.

Mi trabajo fue estar abierta al aprendizaje y a la práctica para poder darme la oportunidad de experimentar algo nuevo pues aprendí a activar la glándula pineal, a desarrollar la clarividencia, a despertar el fuego interior y a saber que mi voz es un instrumento muy importante y completo, también aprendí a canalizar (la canalización me dio una lección pues en una ocasión intenté forzarme a pensar en positivo y eso no es canalizar, eso es hacer una actividad mental; y, ese fue mi aprendizaje); por tanto, cada actividad me llevó de la mano a sentirme capaz, a ser original,  a sentirme libre de ataduras y a vivir la meditación consciente para sentir el amor incondicional de la Divinidad en mí.

Todo lo que empezó como un deseo de descubrir mi propósito de vida y haciéndolo por cuenta propia resultó completamente aleccionador y hermoso al conocer a Tere Borotau ya que el tiempo invertido en el taller fue tan intenso por la alta vibración que se vive; a pesar de que nos separa un océano de distancia. Tere hizo que cada hora, cada minuto, cada segundo, fuera una experiencia inolvidable.

La vida nos envía señales y hay que estar atentos a la inspiración para que cuando llegue podamos tomar acción sin dudar y comprometiéndonos con el corazón.

Gracias Tere
Bendiciones