Lidia Cabanillas

  • por

Enfermera

Los seres humanos fácilmente entramos en un bucle de experiencias repetidas y algunos tomamos consciencia del ciclo. Es por ello que visualizamos que aquello a lo que nos es encomendado no es sólo girar en la noria repitiendo los mismos procesos.

Esa toma de consciencia es llevada a cabo por la sensibilidad de cada uno, que a través de los maestros y sus diferentes técnicas nos ayudan a desenmarañar aquello que somos y sentimos en realidad.

Llevamos la magia en nuestra alma, pero debido a la rutina y los patrones sociales nos es difícil conectar con ella y fundirnos en el todo.

El trabajo de Teresa de manera muy experiencial nos ayuda a encontrar las herramientas propias para conectar con la sutileza de la energía.

Ella llamó taller de sensibilidad a esta labor de despertar consciencias adormecidas y tuve el placer de iniciar mi propio camino interior. Nadie está exento de poder asistir, dado que todos tenemos esa capacidad más o menos evolucionada.

Gracias a las experiencias límite entras en contacto con tus propias sombras y empiezas a indagar sobre los motivos por los cuales debes pasar por semejante dificultad. A través de las constelaciones familiares tienes una visión desde el exterior del propio conflicto, dándote el poder de integrar aquello que los demás representan para ti, como si fuera una obra de teatro y tu observaras minuciosamente cada movimiento que sucede.

Es así como Teresa maneja sus sesiones, siempre desde el respeto y con la singularidad de contar con la colaboración de la energía universal y sus aliados sutiles, incorporando mucho potencial y fuerza en la representación de los conflictos para poder transmutar y sanar.

Desde mi experiencia personal solo puedo decir que encontré un alma afín con mucha sabiduría y humildad, dispuesta a ayudar a aquellos seres que necesitan adentrarse valientemente en sus propios procesos para continuar evolucionando de manera más llevadera.

Agradezco su apoyo y acompañamiento además de sus enseñanzas. Estoy segura que nos cruzamos no por casualidad, sino porque los hilos energéticos estaban tejidos dibujando este encuentro.

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