Xavier Alonso

  • por

Funcionario de la Generalitat en la Unión Europea

He conocido a Teresa a través de dos canalizaciones individuales, con más de un año de diferencia entre la primera y la segunda. Aconsejado por una persona de confianza, fui, para poder hablar o abordar dos cuestiones personales muy importantes que necesito resolver. En este momento de mi vida me atrevería a todo, siento que no tengo ningún miedo -lo digo humildemente- y que tengo mucha libertad y autonomía; pero alguna cosa en mi interior no me permite avanzar, no me permite ser más feliz. Lo que siento es una especie de laberinto interior, una confusión. Es por ese motivo que he buscado. Una de las cuestiones que quería abordar con Teresa tiene que ver con el amor y, la otra, con el trabajo. Ella escogió cuál de las dos cuestiones tratar en cada ocasión. Durante las dos canalizaciones lo pudimos hablar todo.

Teresa explica que su capacidad para canalizar consiste en poder transmitir mensajes de personas difuntas, mensajes del alma que proceden de una sabiduría superior. Es por eso que, a menudo, se refiere a “ellos”, “ellos dicen”, cuando habla o cuando escribe.  Yo tuve la sensación que, cuando me hablaba, conectaba, sí, con una sabiduría superior, pero a la vez también conectaba con una sabiduría interior, la mía, la de cada cual. Es decir, como si las verdades que ella me dijo fueran mías también, como si estuvieran en mi interior pero yo no supiera leerlas o entenderlas. Ella fue capaz de abrirme. El simple hecho de abrirme, abrir cosas positivas que tengo y que no alcanzan a salir al mundo exterior, ya me produjo mucho bienestar. Salí de cada una de las canalizaciones contento, reafirmado y con ganas de seguir, seguir y seguir. Las canalizaciones de Teresa me han servido para simplificar mi interior. Para entender algo clave.

Hubiese querido que las canalizaciones fueran más lentas, o que las sesiones hubieran sido más largas, pero me imagino que el estado de conexión, la intensidad de la conexión que ella establece con alguna realidad que la convoca y la visita, van asociadas a la provisionalidad, al dinamismo, al vuelo de una ave que tú tienes que intentar traducir, y que si te lo piensas demasiado, el mensaje continúa volando y se va.

El hecho de que una sabiduría superior, de afuera de nosotros, y una sabiduría interior, que es nuestra, coincidan, nos demuestra que estamos llamados a la felicidad, a la máxima realización, a la máxima sabiduría. Comprobar que hay una sabiduría exterior, superior, me sirve también para reafirmarme en el hecho de que siempre somos amados y que alguien quiere lo mejor para nosotros. Yo ya lo sabía, y Teresa es una mensajera de ello. Yo soy creyente, pero con Teresa no ha hecho falta referirse a Dios.

La capacidad de Teresa, y su rigor profesional, me dieron confianza. Yo quisiera siempre seguir amando, creando, comunicando. Quisiera siempre dar y recibir más, hasta la consumación final en total plenitud. Intuí que ella estaba en condiciones de ayudarme.

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